La tontería del prójimo en los negocios



Cada cierto tiempo suelo empezar de cero para crear un nuevo negocio. Es mi pasión. Es lo que descubrí cuando atravesé mi propio abismo. Y me encanta hacerlo. Independientemente de si mi nuevo negocio resulta bien o no, me encanta hacerlo. Eso es lo que disfruto. Me apasiona. Cada vez que empiezo a idear un nuevo negocio y echarlo a andar me emociono hasta el delirio. No sé, pero ese sentimiento es solo comparable con el que sentía cuando jugaba con mis hijos cuando eran pequeños. Nos divertíamos tanto haciendo tonterías y media que yo deseaba que aquel momento no terminara nunca. Y esos recuerdos son más valiosos todavía para mí pues en aquella época yo apenas si lograba poner comida en la mesa. Pero sin importar aquello, los momentos en familia para mí eran verdaderamente maravillosos. Me hacían ver que todo en esta vida valía la pena. Que sin importar cuántas veces hayas caído o si tenías dinero o no la vida siempre se podía disfrutar a manos llenas. Me hacían entender que la vida no solo era una búsqueda incesante de bienes materiales. La vida te pone frente a situaciones difíciles, pero también te pone frente a situaciones maravillosas. Es una cuestión de elección si uno decide disfrutar o no aquellos momentos maravillosos y atesorarlos como el bien más preciado que uno puede tener para luego recordarlos y volverlos a vivir plenamente. Eso para mí es haber vivido plenamente. Quizá esté equivocado, pero para mí es así. No lo puedo explicar de otra manera. Y así cada quien disfrutará de sus propios recuerdos y tendrá sus propios tesoros guardados. Otra cosa es perseguir un sueño que nos hace infelices creyendo que nos dará felicidad o permanecer en una realidad que nos llena de desdicha, sacrificando todo aquello que nos podría hacer la vida más agradable. Eso es una tontería.
Perseguir el sueño de convertirnos en millonarios sin importar qué hagamos o a quién lastimemos me parece una misión de tontos. O permanecer en un empleo que nos desagrada solo por no tener la valentía de dar ese salto de fe hacia nuestros sueños también me parece suicida. La tontería del prójimo se hace más evidente cuando, sin importar su conocimiento se muestra reacio a aceptar un cambio en su mente y, por tanto, en su comportamiento o conducta, más aún si ésta está claramente relacionada con lo que le provoca malestar. Tampoco se debe perseguir un sueño a costa de cualquier precio. No. Así solamente seríamos buitres en busca de carroña. Y a nadie le gusta tratar con buitres.
La razón por la que yo decidí atravesar mi abismo fue porque quería mejores días para mí y mi familia. Y estaba convencido que, si no hacía algo al respecto, lo más probable era que aún a estas alturas estuviera tratando de juntar cada centavo para llegar a fin de mes. Esa es una trampa de la que, si no aprendes las reglas del juego, difícilmente puedes salir. Mi idea no fue conseguir dinero porque sí. Mi idea era no volver a pasar por lo que había pasado. Y para ello hacía falta más que solo tener dinero. Hacía falta tener conocimiento de las reglas del juego. Puedes tener mucho dinero, pero si no sabes las reglas del juego, más tarde o más temprano te quedarás sin él. En 1999 gente que tenía muchísimo más dinero que yo en los bancos también los perdió. Y aunque miles de años luz después les devolvieron sus ahorros, su valor real ya no fue el mismo. Recibieron su dinero con un 85% menos de su valor. Y como te dije antes mil dólares de hoy no compran lo mismo que mil dólares de hace un año.
Y hay quienes aún creen que ahorrar es buena idea. Son quienes ni siquiera se atreven a mirar hacia su abismo. Peor se arriesgan a cruzarlo. Los mismos que les han metido en la cabeza que ahorrar es de inteligentes los han convencido que enfrentarse al abismo es demasiado riesgoso. Y prefieren tener su dinero en el banco y rezar porque no vuelva a pasar lo mismo de aquella vez.
Cuando les dije a varios amigos que estaba ideando un plan que —en aquella primera ocasión me pareció prudente no llamar negocio a mi plan— podría sacarnos de apuros, me miraron con terrible fijeza y murmuraron con cierto reproche en sus palabras:
—No puedes hacer eso. Se necesita estar loco para hacer eso —y luego de varios segundos en los que parecieron meditar bien mis palabras, sentenciaron—: ¿Quién crees que confiaría en ti? ¿Y si lo pierdes todo? ¿Cómo aseguras que no fallará?
Por supuesto, no podía asegurarles que no fallaría. Mi plan no era infalible. Ningún plan lo es. Pero se puede minimizar los riesgos para obtener mayores posibilidades de no fracasar. De más está decirles que no confiaron en mí. Eran mis amigos. Tenían casi la misma necesidad que yo y buscaban lo mismo que yo. Y, sin embargo, no se atrevieron a desafiar sus temores. Miraron tan solo unos segundos sus abismos y huyeron despavoridos ante lo que les pareció una locura.
Hoy solo uno de ellos trabaja para mí. Trabaja para mí, no conmigo. Y todos ellos aún luchan por llegar bien a fin de mes. Quince años después ellos siguen estando exactamente donde yo les mostré sus abismos.
Triste, pero real. Hasta el día de hoy ellos aseguran que lo que yo tuve fue suerte. Sabían hasta el último detalle de mi plan a seguir, y siguen creyendo que el resultado es producto de la suerte. Conocían los pros y los contras y también les hablé de aquel monstruo de cien mil cabezas que debían enfrentar. Y como una especie de locura colectiva se niegan a aceptar que la suerte no tuvo que ver con el resultado. Dicen que para el que cree ninguna explicación es necesaria; y para el que no cree, ninguna explicación es posible. Puedo pasar horas y horas junto a ellos —como ya lo he hecho antes— tratando de explicarles nuevamente los detalles de mi plan, pero nunca conseguiré quitarles esa idea de su cabeza. Y con ese pensamiento, ellos también esperan que algún día —al igual que a mí— les sonría la suerte.
Es por eso que a veces la tontería del prójimo me deprime porque no importa cuántas veces o con cuánta intensidad insistas en hacerle ver lo que es tan obvio, él continúa metido dentro de su burbuja, convencido de su realidad. Se asemejan a la hormiga de un cuento que me contaba mi madre cuando yo era pequeño. Había una hormiga que nació a las seis de la mañana y murió a las seis de la tarde de ese mismo día. Murió convencida que no existía la noche. Y nadie jamás pudo convencerla de lo contrario. Su realidad solo se limitaba a ese pequeño lapso de tiempo en el que no existía la posibilidad de la noche. Del mismo modo existen personas, como mis amigos que, para ellos, al igual que aquella hormiga, no existe la noche. No se explican cómo alguien puede haber logrado todo lo que tiene con tan solo seguir un plan. Les parece una locura. Y sin embargo sueñan con tener mejores empleos, mejores sueldos, mejores ingresos o un buen negocio. No saben que ya tuvieron esa oportunidad y la desaprovecharon. La tontería del prójimo es querer todo eso gratis. Y en esta vida nada es gratis.
Como dije anteriormente, todo en esta vida tiene un precio y no siempre ese precio es en dinero. A mis amigos el precio a pagar por lo que querían les pareció demasiado alto. Y aún hasta hoy, después de ver el resultado en mí, después de que yo seguí el mismo plan que les proponía al principio, se niegan a seguirlo. Aún dudan que el plan funcione. Están convencidos que no existe la noche. Todos ellos todavía se cuestionan: ¿Y si no tengo suerte?
Y todos ellos pasan de los cincuenta años. En un par de años más tendrán una nueva excusa para no lanzarse al abismo: “Ya estoy demasiado viejo”. Lo siento por ellos, pero desgraciadamente mientras no acepten que deben enfrentar y vencer sus temores, no habrá nada ni nadie que pueda ayudarlos. Ni siquiera aquello que ellos llaman suerte. La frase “ayúdate que yo te ayudaré” refleja la firme convicción de que, si no hacemos nada por ayudarnos a nosotros mismos, difícilmente habrá ayuda divina.
Sabiendo esto es que trato, con este libro, de darte una luz para que puedas apoyarte en tu búsqueda de mejores días. Pero ciertamente esto depende más de ti y la pasión que le pongas que la suerte en la que te apoyes. Esta es una tarea más de fe en ti mismo y de que sí vas a lograrlo que ninguna otra cosa más. Es la convicción plena de que puedes cambiar tu situación y enfrentar a la bestia y a tu abismo para llegar hasta donde quieres.
Y no se trata de convertirse en alguien malvado o despreciable. No se trata de conseguir lo que nos proponemos a cualquier precio, sin tener conciencia de que nuestros actos dañarán a otros, no. Eso sería tan despreciable como volvernos delincuentes. Simplemente se trata de derribar aquellos miedos que nos tienen atrapados y que nos impiden alcanzar nuestras metas. Como lo hice yo hace quince años. La ventaja es que ahora es mucho más fácil llevarlo a cabo que hace quince años. La ventaja que tienes ahora comparado conmigo es que cuentas con la guía de este libro que yo, en aquel entonces, no tenía. La gran ventaja tuya será que tu prueba y error no te llevará mucho tiempo.
Si sabes lo que quieres y estás dispuesto a pagar el precio, adelante. Si te has animado a dar ese “salto de fe” y a “cerrar los ojos y lanzarte al abismo” y no quedarte para siempre atrapado en tus excusas, adelante.
La buena noticia es que, una vez que empieces a seguir el plan, este se vuelve más sencillo. A medida que enfrentes a la bestia, ésta huirá y se esconderá, y no podrá hacerte más daño. Enfrentar y matar a la bestia de cien mil cabezas será tu primer paso a seguir. Pero tranquilo, hay un refrán que reza “el león no es tan fiero como lo pintan”. Aquí ese refrán cobra vida pues una vez que enfrentas a la bestia, el miedo desaparece y te das cuenta que tus temores siempre fueron mal fundados. Cuando yo me enfrenté a la bestia, ésta me hizo sentir que me tragaría vivo. Parado en pleno mercado central, con un montón de papel higiénico, pasta dental, franelas de cocina para vender a la gente que pasaba por allí, sentí que me iba a morir de un infarto. Jamás en mi vida había sentido tanto miedo a “morir” como aquel día. Luego supe que todo eso que sentía lo provocaba la bestia para hacerme huir despavorido. Hoy siempre sonrío al recordar ese episodio.
Tomado del libro "Cómo conseguí Mi Primer Millón, sin dinero y sin empleo, en Bienes Raíces" disponible en Amazon y Smashwords y en este blog.

La mejor Persona que te puede CONVENCER para conseguir tus metas




Todo cambio personal que uno realice debe ser por convicción más no por obligación. Solo de esta manera podremos aceptar y adoptar un cambio de mentalidad que nos permita asimilar nuevos conocimientos y enfrentar los retos que sobrevienen a un cambio de actitud mental.

Sin ello no lograremos sobrevivir a una nueva etapa de aprendizaje. Es por eso que a la gran mayoría de las personas les resulta prácticamente imposible salir de su zona de confort y enfrentarse a ese cambio de mentalidad.

Solo la plena convicción de querer mejorar en cualquier sentido, puede darnos ese empuje y el valor suficiente para poder enfrentar cualquier adversidad. Y en lo que se refiere a emprender un negocio, el temor a lo incierto es todavía más abrumador.

Tener frente a nosotros a ese horrible monstruo de cien mil cabezas que amenaza con devorarnos no es nada agradable. 

Decidir enfrentar los temores que nos han tenido prisioneros desde siempre es uno de los mayores retos a los que podemos enfrentarnos quienes hemos decidido emprender un negocio.

Es cierto que la sensación de no contar con un cheque seguro a final de mes al comienzo es desesperante, pero te aseguro que el riesgo valdrá la pena. Valdrá la pena cada segundo de sufrimiento, cada noche de desvelo.

Pero esa decisión de cambio solo podrá venir de tu interior. La mejor persona que te puede convencer asumir el cambio de tu mentalidad no es tu mamá, no es tu esposa, no son tus amigos. Eres tú.

No hay nadie más indicado que te pueda convencer de asumir ese reto que tú.

Dicen que la palabra tiene poder y eso es muy cierto. En base a palabras equivocadas repetidas una y otra vez desde que somos niños nos hemos vuelto seguros de nuestras limitaciones.

Desde muy chicos escuchamos decir a todos quienes nos rodean que no podremos hacer tal o cual cosa. Que es imposible que podamos alcanzar nuestros sueños. Y si nos atrevemos a desafiar esa afirmación seremos los locos del vecindario.

Desde niño tenemos prohibido tener sueños de gigantes.

Solo es cuestión de revisar la mayoría de las biografías de aquellos que hicieron de sus sueños su modo de vida para darnos cuenta que a ellos también los consideraron locos por perseguir sus sueños.

En mi libro “El Gran Salto. Cuando la Pasión es más fuerte que el Interés” explico cómo nuestra pasión por hacer lo que amamos puede transformarnos la vida y llevarnos a una completa satisfacción personal y guiarnos al éxito.

Así como nos han programado desde chicos a limitar nuestra capacidad de soñar, sí podemos nosotros mismos empezar a desprogramarnos tomando la decisión de creer en nosotros mismo y querer y aceptar ese cambio.

De la misma manera en que empezamos a aceptar de manera natural el hecho de que las cosas siempre tienden a ser peores, podemos empezar a aceptar que las cosas podrían ser mejores; si, puestos a creer en algo, ¿por qué no creer que las cosas nos irán mejor de ahora en adelante?

Si debemos creer en algo, ¿por qué no aferrarnos a la esperanza que todo irá mejor?

¿Acaso no es mejor centrarse en que el vaso está medio lleno antes que obsesionarse en el vaso que está medio vacío? 

Al fin y al cabo, si en ambos casos tengo razón, ¿no sería mejor tener razón en la parte menos trágica?

Nuevamente: la mejor persona que te puede convencer eres tú. No existe nadie más allá afuera que logre ese milagro que tú mismo.

Y aunque al principio parezca algo tan imposible como un milagro, no es tan difícil. Eres tú mismo quien lo hace posible o imposible, al igual que con el vaso medio lleno o medio vacío.

Siempre dependerá de nosotros y de la perspectiva con qué miremos las cosas.

Tomado del libro "Cómo conseguí Mi Primer Millón, sin Dinero y sin Empleo, en Bienes Raíces" disponible en Amazon y Smashword


Multiplica tu dinero por diez en tan solo cinco años. Cómo aumentar el capital con muy poco dinero


Todos buscamos invertir nuestro dinero, por muy poco que éste sea, de la mejor manera y con los mejores rendimientos posibles y querer invertir nuestros ahorros, pero no tener idea en qué sería lo mejor y más conveniente para nosotros es un temor muy común en la mayoría de las personas.


Pedirle asesoría a un consultor financiero que no está ni de lejos dentro del mundo de las inversiones, es un error que en la mayoría de las veces se paga muy caro. Nos puede estar costando nuestros ahorros de toda la vida.


Actualmente existen inversiones que permiten entrar con poco dinero y pueden generar rendimientos desde el primer día, si eso es lo que realmente se quiere. Pero esta inversión limita nuestro capital y lo inmoviliza por el tiempo que pactemos tener ese capital invertido, que puede ser dos, tres, cinco o hasta diez años.

Invertir con apalancamiento para ganar más dinero



El apalancamiento financiero: utilizando deuda para financiar una inversión

El apalancamiento financiero no es otra cosa que deuda. Sin deuda no hay apalancamiento.


Y consiste en financiar una inversión mediante recursos ajenos (deuda o dinero de otras personas, que es lo mismo) en vez de financiarla únicamente con recursos propios.


Además, cierto apalancamiento es bueno, ya que abre las puertas a inversiones que de otra forma no se podría tener acceso.



También hay que tener en cuenta que cuando los niveles de apalancamiento son más altos los riesgos son también mayores, pero precisamente el rol de un empresario inversionista es gestionar el riesgo, minimizarlo, hasta que el riesgo que se enfrente sea un riesgo calculado.

El conocimiento es clave a la hora de gestionar el riesgo para minimizarlo e inclinar las probabilidades a nuestro favor


¿Cómo es correr un riesgo calculado?


Un ejemplo práctico sería si nos ponemos a invertir en bienes raíces sin conocer el sector inmobiliario donde vamos a invertir. Podríamos estar adquiriendo una propiedad sobrevalorada y en vez de obtener un rendimiento positivo sobre esa inversión, tendríamos un balance negativo.


El conocimiento es clave en estas circunstancias, es lo que suele llamarse inteligencia financiera.





Cómo invertir sin dinero en bienes raíces. Lo que nadie te dice.

“Invertir sin dinero” no necesariamente significa que no se necesite dinero para invertir sino más bien usar el dinero de otra persona. Sin dinero se debe contar con una estrategia que asegure la ejecución de tu plan de negocios. Eso es lo que convencerá a quienes invertirán en tu plan de negocios.


Invertir sin dinero se ha vuelto ahora novedad entre quienes buscan oportunidades de inversión.


Aunque la frase “invertir sin dinero” no necesariamente significa que no se necesite dinero para invertir, sino más bien esta frase hace referencia al hecho de que podemos iniciar un negocio o empezar a invertir sin la necesidad de tener dinero propio, se debe tener un plan de negocios bien elaborado y con claros ejemplos de factibilidad que minimicen el riesgo de la inversión para poder conseguir financiamiento de quienes sí tienen los medios para invertir en nuestro plan de negocios, y así iniciar con el dinero de otras personas.


Si bien es cierto que en la mayoría de los casos esto si es posible, también hay que decir que para que esto se dé, tenemos que, nosotros que somos los creadores del plan de negocios, primeramente crear las condiciones habilitantes para poder invertir sin dinero.


Existe un trabajo metódico, claro y lo más preciso posible para crear una plataforma que sirva como respaldo para los que invertirán en nuestro plan de negocios.


Nadie en su sano juicio invertiría un centavo en un proyecto de negocios que no tiene ningún respaldo técnico.


¿Te imaginas a alguien diciéndote que le financies su proyecto o su plan de negocios sin ofrecerte la más mínima garantía de recuperar tu inversión?


No sé tú, pero yo me sentiría más cómodo teniendo mi dinero en el bolsillo.



4 Razones por la que debes invertir en Bienes Raíces si quieres empezar a invertir

4 Razones que debes considerar si quieres empezar a invertir 

1.- Porque invertir en bienes raíces es más rentable y segura.

A diferencia de otras inversiones como en salud y tecnología en las que tu inversión no está mayormente garantizada, las bienes raíces tiene la ventaja de crear activos tangibles, inmediatamente al momento de invertir, activos que respaldan tu inversión ante un posible fracaso, y esto hace que las ventajas jueguen a tu favor.


Imagínate, si al comienzo todos tenemos ese miedo de invertir en cualquier cosa, peor vamos a invertir en algo que prácticamente tiene más probabilidades de perder que de ganar.


2.- Puedes hacerlo ya y con poco dinero.


Esa es otra de la gran ventaja de las bienes raíces: puedes empezar el negocio inmediatamente sin tener mucho dinero. 


Cuando yo empecé mi negocio, siete años atrás, de bienes raíces lo hice con 250 dólares.


Dos años más tarde creamos una compañía para llevar nuestro negocio al siguiente nivel: Invertir en bienes raíces de manera formal.

Crear tu propia oportunidad de negocio




Hoy es bastante fácil empezar una idea de negocios con muy poco dinero.


Existen alternativas para hacer realidad una idea de negocio con pocos recursos económicos.


Incluso también se puede empezar a invertir con poco dinero. Si tienes cien dólares ya puedes invertirlos en acciones o también montar una pequeña empresa.


La mayoría de los inversionistas están de acuerdo con eso.


Lo único que hay que tener en cuenta es que el negocio en el que vayamos a empezar sea un negocio en el que si bien no somos expertos, sí tengamos los conocimientos suficientes como para que su implementación y ejecución no sea desconocida para nosotros.


Lo importante es empezar ahora.

Si eres una de esas personas que no tiene empleo, es hora de que empieces a crear el tuyo propio.


Y qué mejor comienzo que empezar a hacer lo que verdaderamente nos gusta.


Pero si eres de los que ya tienen empleo, con mucha más razón deberías empezar a invertir para crear tus propios activos.


Hace años yo empecé a invertir en activos que poco a poco me fueron dando ingresos residuales y con ello me dieron la posibilidad de invertir en proyectos mucho más grandes, sin dejar el trabajo que tenía, que en ese tiempo era la de comerciante.




Las 10 reglas de éxito de Donald Trump




Toda persona que desee empezar a invertir o a crear negocios debe tener bastante claro cuáles son las situaciones que deberá enfrentar al inicio para poder convertirse en un inversionista o dueño de negocio. 


Esto es un proceso inevitable, es como la prueba de fuego si queremos comprobar si estamos dispuestos a cambiar nuestra mentalidad.


Todos los que ya han pasado por esto saben que es un proceso duro, difícil. Pero una vez que se ha superado esa prueba ya nada es lo mismo. Puede decirse que prácticamente somos una persona nueva. 

En este video les quiero compartir las diez reglas del éxito de Donald Trump.


1.- Perderás algunos amigos.


Esto es cierto, sobre todo al comienzo, que es cuando la mayoría de nuestros amigos piensan seriamente la conveniencia de seguir siendo nuestros amigos.


Nos consideran irresponsables y hasta creen que somos una amenaza para ellos por haber elegido pensar y hacer las cosas diferentes.


Muchos no logran entender que estamos cambiando nuestra mentalidad para pensar diferente. 



El mejor consejo para empezar un negocio



Hace años cuando recién empezaba a invertir leí el libro de Tim Ferris que está considerado como uno de los emprendedores más innovadores dentro de las startups, las compañías de rápido crecimiento.


Además de ser una de las personas con una personalidad muy poderosa, es también un inversionista independiente, inversionista ángel, es también asesor de empresas y autor del famoso libro "La semana Laboral de 4 horas", un excelente libro que tiene ideas de negocio y formas sencillas para poner en práctica y poder ganar dinero. 


Es un libro que no debería faltar en tu biblioteca y que todos lo que estén interesados en gestionar o empezar sus negocios deberían leer.


De hecho, inspiró a un joven de 25 años que no sabía qué hacer, a ganar 125.000 dólares en unos pocos meses.


Y es el libro que me ayudó a decidirme a invertir en acciones y a enfocarme en crear mi propio negocio.


Y uno de los puntos más importantes y que recalca mucho Ferris en este libro es que "Tú eres el promedio de las 5 personas de las que te rodeas"...



Ahorrar o Invertir: ¿Qué debo hacer?

Uno de los principales objetivos del inversionista debe ser transformar el ahorro en inversión en el menor tiempo posible.


Uno de los principales objetivos del inversionista debe ser convertir el ahorro en inversión en el menor tiempo posible.

Esta pregunta se nos ha cruzado muchas veces por la cabeza, sobre todo al comienzo cuando uno no tiene idea cuál es la diferencia entre uno y otro.

Entonces el primer paso para identificar el momento estratégico de dirigir nuestros recursos hacia el ahorro o la inversión, es, lógicamente, identificar qué es cada una de estas herramientas.

¿Qué es ahorrar?

En palabras sencillas y claras es destinar o reservar una parte de los ingresos para un fin determinado. Tan simple como eso.

Y los ingresos que se decide guardar no necesariamente deben ser ingresos excedentes.

Hay quienes dicen o creen que solo se puede ahorrar cuando hay excedentes.

Eso es un error. Precisamente porque no se tiene excedentes es necesario destinar una parte de nuestros ingresos para reunir un monto que nos permita invertir.

Se pueden evitar gastos que muchas veces son innecesarios o se puede cambiar gastos innecesarios con otros que no solo son necesarios sino imprescindibles, como el de invertir.

¿Cómo evitar gastos innecesarios?

Por ejemplo, evitando por un tiempo salir al bar con los amigos, anulando la suscripción al gimnasio para ejercitarnos en la casa, comprarnos ropa no tan seguido, etc.

Así, si cada mes se recibe unos ingresos de 1000 dólares –solo es un ejemplo- y antes se destinaban los 1000 dólares para cubrir la mayoría de las necesidades básicas, ahora, evitando estos gastos, habrá unos cuantos dólares de excedentes que  se pueden destinar a gastos que pueden esperar y que no son tan urgentes.

Pero si se decide guardarlos, entonces, en definición se está ahorrando.

¿Qué es Invertir?

Es transformar ese excedente de dinero en uno o varios activos, sean éstos bienes o servicios con el objetivo de hacerlos crecer, dicho de manera simple, es incrementar el capital.

No tengo otra manera más sencilla de explicarlo.

Conociendo esta diferencia es más sencillo tomar una decisión entre lo que queremos y lo que nos conviene.


Entonces, ¿ahorrar o invertir?

Ahorrar es un mal negocio, a menos que seas un banquero.

Ahorra solo el tiempo límite para invertir.

Apenas reúnas suficiente dinero para empezar a invertir, hazlo y deja de ahorrar.

Ahorrar es como competir en una carrera de caballos donde tú no montas un caballo sino un asno. La inflación te alcanzará y te comerá vivo.

Siempre he dicho que mil dólares de hace un año, no compran lo mismo que mil dólares hoy.

Si no me crees, trata de comprar algún artículo al mismo precio que hace un año.

Déjame decirte que si empiezas a ahorrar desde hoy cinco dólares diarios, desgraciadamente, jamás te harás millonario.

Tienes más probabilidades si empiezas desde hoy a invertir la misma cantidad, en un fondo de inversión, que en activos en papel son la peor elección, a una tasa de interés normal. Aunque te harás millonario, te tomará, al menos 45 años lograrlo.

Pero la idea es  que veas que aún en esta inversión, que es a mi criterio la menos conveniente para empezar a invertir, tiene más ventajas que ahorrar. 

Te lo digo nuevamente: ahorrar es un buen negocio si tú eres el banquero.

Además, hoy por hoy, se tiene la ventaja que se puede empezar a invertir con muy poco dinero. 

Aunque los ingresos que obtengas sean bastante bajos, pues depende del monto invertido, en comparación al rendimiento en ahorros, su diferencia es abismal.

Así que ahora ahorrar o invertir ya no debe ser un dilema, invertir debe ser para todos una prioridad.

Dónde invertir si eres novato



Existen muchas opciones para empezar a invertir siendo novato pero pocas dan tantas ventajas.


Hoy les voy a hablar sobre las dos opciones que a mi criterio son las mejores alternativas para empezar a invertir.

Aunque existen muchísimas más opciones en el mercado, éstas son las que mejor se adaptarán si quieres empezar.

Si tienes un poco de capital y quieres empezar a invertir pero no sabes por dónde empezar, aquí te presento dos alternativas que se ajustan muy bien al perfil del principiante.

Déjame decirte que existen muchas opciones para empezar a invertir tu dinero –yo las he probado casi todas- pero lógicamente conllevan un poco más de riesgo y si eres novato, lo primero que deberías aprender es a controlar tu dinero mientras ganas en experiencia.

Estas dos opciones reúnen las características principales y necesarias para aprender a invertir.

Y te dan la oportunidad de aprender y conocer –y tolerar- el riesgo sin que tengas que despedirte de tus ahorros.

Veamos cuáles son:



Crear activos que generen ingresos pasivos


Todo el mundo puede crear activos y conseguir ingresos pasivos



Dicen que un activo es todo aquello que mete dinero en tu bolsillo sin que tú tengas que hacer nada. Eso no es cierto, o, al menos, es una verdad a medias. 

Tener un activo que gane dinero para ti de forma permanente es un proceso que al principio demanda un trabajo arduo, incansable y es bastante metódico.

Nadie que tenga activos que le generan ingresos permanentes los ha conseguido de la noche a la mañana, peor aún sin el más mínimo esfuerzo.

Quien te diga o te ofrezca eso, te está mintiendo.

Un activo es igual a ingresos permanentes siempre que hayas invertido en él con anterioridad y con mucho esfuerzo. Y no necesariamente dinero.

Tu dinero trabajará para ti, hará dinero para ti, siempre que le enseñes cómo debe hacer dinero para ti.

Si no lo haces, tu activo se convertirá en pasivo para ti y activo para alguien más. Alguien más que sí invirtió el tiempo y esfuerzo necesarios para hacer que su activo le genere ingresos permanentes de por vida.

Solo piensa que si no fuera así, muchos de los que les tocó la suerte de ganar la lotería no habrían perdido su dinero y quedado igual o peor que antes de haberlo ganado.

Y créeme que en esto la suerte no tiene nada que ver. O sabes cómo hacer que tu activo genere más dinero, o despídete de él. Es así de sencillo.

Y esto pasa no importa si tu activo es una propiedad, una idea, una marca, o tu propio esfuerzo, que lo vendes como trabajo; si no inviertes lo suficiente en él, se volverá pasivo para ti y activo para alguien más.

Aprende a invertir. Invierte primero en conocimiento.

¿Por qué trabajar tan solo 6 horas diarias te puede hacer más productivo?




Lo dicen especialistas, dedicarle tan solo 6 horas laborales al día ofrece muchísimas ventajas para empleados y, por supuesto, también a las empresas.


Según un reciente artículo publicado por The Guardian varias organizaciones y empresas suecas comenzaron a implementar las jornadas laborales de seis horas diarias con la finalidad de tener empleados más felices y productivos.

Como resultado, una serie de beneficios que pudieron notarse tanto en la motivación de los trabajadores como en los objetivos de la empresa, que detallaron a continuación:

Reducción de la rotación de personal

5 consejos del hombre mas rico de Asia para invertir mejor nuestro salario

El hombre más rico de Asia asegura que si seguimos rigurosamente estos simples consejos, lograremos dejar de depender de nuestro salario y acumular nuestra fortuna.


Finanzas Personales: Consejos de Carlos Slim para emprendedores.



Algunos de los grandes de consejos de finanzas personales para emprendedores que nos hace Carlos Slim

“Hay que imponer nuestra voluntad a nuestras debilidades.”

¿Cómo va tu cuenta de ahorro para el retiro?, ¿el pago de la casa?, ¿del auto?

Si tienes deudas pendientes, liquidarlas debe ser tu prioridad. No gastes en un iPhone de nueva generación que no necesitas. Mejor paga tu deuda para evitar preocupaciones futuras.

Enfócate en el ahorro y no te dejes llevar por nimiedades que no te van a traer más que una satisfacción pasajera. 

“Cuando vives para la opinión de los demás, estás muerto. No quiero vivir pensando en cómo voy a ser recordado.”

No te endeudes en vano.

Piensa en el porqué de tu compra más reciente: ¿fue porque lo querías? ¿porque lo necesitabas? ¿porque querías quedar bien con alguien? ¿porque es algo que, se supone, deberías tener?

No gastes para formarte una imagen de alguien que no eres.

No vale la pena el golpe a tu estado de cuenta y el riesgo de caer en Buró de Crédito. 

“La ocupación desplaza a la preocupación, y los problemas, al enfrentarlos, desaparecen. Así, los problemas deben hacernos más fuertes, de los fracasos aprender y hacer de los éxitos estímulos callados.”

De nada te sirve lamentarte por deudas pendientes o apuros financieros.

Mejor pon manos a la obra. Haz algo al respecto y libérate de la carga. Al final, descubrirás que puedes con eso y más, y por supuesto, aprenderás a no cometer el error que te colocó en esa posición en primer lugar. 

“El optimismo firme y paciente siempre rinde sus frutos.”

No importa qué tan mal esté tu panorama financiero, recuerda que está en tus manos cambiarlo.

Analiza la situación y detecta qué te puso ahí en primer lugar.

Intenta encontrar un patrón de conducta o de causa-consecuencia, y reflexiona sobre qué puedes hacer para cambiarlo.

Una vez que tengas una serie de posibles soluciones, impleméntalas todas hasta que alguna funcione, pensando siempre, claro está, que van a funcionar. 

“Mantener la austeridad en tiempos de vacas gordas. Esto fortalece, capitaliza y acelera el desarrollo de la empresa. Asimismo, evita los amargos ajustes dramáticos en las épocas de crisis.”

No gastes de más cuando tienes más. Asegúrate de seguir tu presupuesto y, mejor, esa cantidad extra ahórrala para cualquier emergencia que pueda surgir. 

Nunca está de más. 

“Todos los tiempos son buenos para quienes saben trabajar y tienen con qué hacerlo.”

Si puedes trabajar, hazlo.

No hay mejor manera de salir adelante, especialmente en cuestión de finanzas, que trabajando. 

“La educación y el empleo son los remedios para la pobreza.”

Con el grado de competitividad que existe en el mercado laboral hoy en día, lo mejor es estar bien preparados.

La mejor opción contra la pobreza es estar preparado.

Invierte en la educación de tus hijos para que el día de mañana tengan cómo solventar sus gastos sin mayor dificultad de la que ya existe. 

Tomado de Forbes

La constancia: pieza clave en el éxito de tu negocio

La constancia es vital para la culminación de cualquier emprendimiento que deseamos realizar. 

Si bien no es la pieza principal, sí es la más importante para tal fin. El éxito es 10% de inspiración y 90% de trabajo constante.

Esta virtud provee la determinación y la seguridad necesarias para permanecer claramente enfocados hacia el objetivo a conseguir.

No se consigue nada sin constancia.

Sin bien unos resultados mediocres y efímeros, la ausencia de esta cualidad (muchos la llaman virtud pero yo prefiero llamarla cualidad) supondría un alto porcentaje de fracaso en nuestro proyecto.

Además, aplicar esta cualidad significaría adquirir otras cualidades que van de la mano con ésta, tales como voluntad, decisión, tenacidad, lo que la hace tan decisiva a la hora de marcar la diferencia entre lograr objetivos y morir en el intento.

La constancia van de la mano con tenacidad, decisión, voluntad.

Y si bien esta cualidad es una pieza clave en el emprendimiento de cualquier negocio que deseamos, también debemos tener muy en cuenta ciertos aspectos que nos ayudarán a que nuestro objetivo sea más fácilmente alcanzable.

Uno.- El tener metas claras, precisas y medios concretos para alcanzarlas. Una meta a corto plazo nos dará un estímulo y sentido a nuestra lucha: dividir nuestra meta en pequeños objetivos fáciles de alcanzar permitirá a nuestra mente enfocarse hacia el siguiente hasta que aquello se vuelva una constante casi automática.

Dos.- Hacer una especie de retroalimentación a nuestra constancia. Cada día, aún en aquellos en que el ánimo no es favorable.

Si se presentan mil obstáculos buscaremos mil medios para superarlos, siempre con la vista centrada en la meta.

La constancia se fortalece con optimismo y mucha acción.


Tres.- Un factor importantísimo para no desfallecer en nuestra lucha para fortalecer nuestra constancia es amar lo que se hace. Porque todo puede fallar en nuestro propósito pero lo único que nos mantendrá en pie y siempre dando un paso hacia adelante será nuestro amor a lo que estamos haciendo.

Ese será el factor que marcará la diferencia entre seguir intentándolo una y otra vez y abandonar a la primera tormenta que se nos presente. 

Lo demás es cosa de paciencia.

Crea tu marca y ámala



El sueño de todo emprendedor es conseguir que los clientes amen sus marcas, pues éstas representan sus productos. Lograrlo es cuestión de estrategia, no de grandes presupuestos.


Lo primero es empezar por amarla tú mismo y todos los que componen tu empresa.

Los principales valedores de las grandes lovemarks son los propios trabajadores de la compañía, son ellos los que acaban convirtiéndose en verdaderos “hombres anuncio” de tu propia marca.

Provoca el interés de los clientes hacia tu marca o producto creando una historia, un relato, una anécdota sobre ellos.

Este relato puede ser real o imaginario (como en el caso de Coca Cola, por ejemplo), hacer alusión a cómo surgió el producto o a cómo surgió la empresa o incluso a cómo lo consumen otros clientes.

Crea historias sobre cómo tus clientes se han visto beneficiados por tu producto o servicio, por ejemplo.
Y por sobre todo, vuélvete un apasionado de tu marca, un amante incondicional.

Que tus clientes sientan ese amor que trasmites al hablar de ella, haz que también ellos se sientan dispuestos a compartir esa pasión por tu producto.

No olvides que cualquiera que sea tu marca, debe estar dentro del ámbito del amor hacia lo que haces...
Lo demás, viene por añadidura.